Bea Aiguabella

"Cuando la humanidad se creía más poderosa y avanzada llega un pequeño virus que nos ha hecho caer en la cuenta de nuestra vulnerabilidad. Esto ha hecho que se pongan en valor planteamientos propios de la interioridad personal que habían sido solapados bajo el ritmo frenético en el que vivíamos y a los que el confinamiento ha puesto en primer plano vital. Muchos hemos aprendido a mirar hacia dentro, a conocernos más a nosotros mismos y a las personas de nuestro entorno más próximo, apreciar la belleza de las cosas sencillas e identificar las que de verdad importan. Me ha hecho pensar mucho en el valor del arte y la literatura, la música o el cine por lo que nos han acompañado y llenado tantos ratos de cuarentena, a los que tal vez antes no dábamos la trascendencia que merecen.

Nada volverá a ser igual que antes, esperemos que algo quede de este ‘slow life’ en el que hemos vivido estos meses. Me llevo como aprendizaje el haber descubierto que las cosas importantes no son cosas."

Bea Aiguabella, ‘Slowlife, el poder de lo intangible’

A flote

2018

acrílico, polvo de mármol, papel de seda sobre lienzo

180 x 160 cms

Sobre la obra

Es la búsqueda del refugio de paz del artista donde conviven la sutilidad del papel y las tensiones que este mismo va creando mientras el color lo armoniza todo.

PROGRAMA TAIDE presenta "Relatos de artistas, Bea Aiguabella"

Bea Aiguabella (Zaragoza, 1989)

Bea Aiguabella estudió el grado y máster en Arquitectura en la Universidad de Navarra que finalizó en 2013. Se traslada a Londres donde ejerce como arquitecto durante 5 años en Perkins+Will, y desde 2014 lo compatibiliza con su práctica artística. En 2018 y 2019 ha expuesto en Valencia en Galería Vangar y en 2019 también en 1d3 by Nomos en Palm Desert, California y en este 2020 en The Little Tiny Art Fair en Madrid.

El trabajo de Bea Aiguabella se desarrolla a partir de la repetición de elementos sencillos y aparentemente iguales que le llevan a replantearse la relación del binomio individuo-colectivo. Basado en la naturaleza donde esta relación se manifiesta de manera constante. Véanse las hojas de los árboles, todas ellas iguales si analizamos el bosque y diferentes si lo hacemos una a una y saltando al plano humano en la relación entre los individuos que viven en sociedad. Lo representa mediante trazos sencillos sobre lino, tejidos y papeles de algodón. Todo ello envuelto en un sentido estético donde el color es coprotagonista.

La artista invita a pararse y observar con detenimiento cada una de las piezas que aparecen en las obras y percatarse de su individualidad. El impacto del espacio entre ellas marcará su relación en el colectivo.