Iñaki Domingo

"Hemos hablado y hemos escrito mucho en estos meses, mucho más que demasiado. Tanto, que casi acabamos con el lenguaje por afanarnos en retorcerlo y tensionarlo sin compasión, hasta conseguir que dijese exactamente lo que queríamos en cada momento. Han predominado los kilómetros de palabras, los litros de saliva y tinta, las pantallas encendidas… durante el encierro hemos necesitado hacer valer nuestras opiniones más que nunca, incluso llegando a convertirlas en más importantes que los propios temas sobre las que versaban; aquí la cuestión era expresarse. Si no hemos llegado a emplear todas las fórmulas y configuraciones que ofrece la prácticamente inabarcable combinatoria del lenguaje, a fin de vestir con palabras nuestras verdades, nos hemos quedado cerca. Lo hemos maltratado mucho en este tiempo y ha quedado extenuado, el pobre. Anda prácticamente con un hilillo de vida, como quien dice, así que deberíamos andarnos con ojo.

Vamos a ver, no sé... yo creo que un instrumento de esta importancia se merece nuestra lealtad sin fisuras, que lo cuidemos y preservemos con mimo, que demostremos la voluntad de emplear sus normas de uso y que aceptemos unos ciertos límites en pos de un beneficio colectivo, que no es otro que el de cumplir con la misión de ser el vehículo indispensable para la comunicación.

Pero es que además sucede que el lenguaje es un organismo tan maravillosamente rico y complejo como delicado, y requiere de unas ciertas atenciones. No podemos andar vilipendiándolo de cualquier modo y luego esperar a encontrárnoslo ahí, en el mismo lugar, como si nada hubiese ocurrido. Le sucede lo que a cualquier ser vivo, que se resiente, comienza mostrar signos de debilidad y acaba siendo disfuncional. No es difícil imaginar la Torre de Babel contemporánea en la que nos convertiríamos, la noche tan profunda en la que nos sumiríamos, si ni siquiera tuviésemos a nuestro alcance la posibilidad del lenguaje para entendernos con el otro.

Así que ahora que parece que ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir, que hemos alzado nuestras voces ante toda audiencia y nos hemos despachado a gusto, quizá sea el momento de detenerse de nuevo. Sí, justo ahora, otra vez, pero en esta ocasión para reconciliarnos por fin con nuestro silencio y así aprender a convivir definitivamente con él, precisamente para, a su través, acostumbrarnos a emplear el lenguaje con un mayor sentido de la mesura y de la templanza."

Iñaki Domingo, ‘Pobre lenguaje’

Pirámide especular vertical b/n, de la serie ‘Mirrorworks’

2019

espejo transparente, espejo gris, metal, adhesivo

48 x 30 x 5 cms

Sobre la serie

Mirrorworks es un cuerpo de trabajo abierto y en desarrollo en el que llevo trabajando desde 2015. Está formado por objetos escultóricos (esculturas murales, esculturas de suelo y esculturas en peana) de forma geométrica mediante los que reflexiono sobre las propiedades materiales del espejo para explorar los límites y contradicciones a las que se enfrenta el medio fotográfico como herramienta de representación de la realidad.

Son obras que apelan al campo de lo fotográfico, pero que a la vez entrecruzan problemáticas relacionadas con lo pictórico, y en definitiva con el hecho de la percepción visual en sí. No son, por tanto, ni fotografías, ni esculturas, ni pinturas sino dispositivos de visión híbridos e intermedios que distorsionan la apariencia de todas ellas.

Sobre la serie

Mirrorworks es un cuerpo de trabajo abierto y en desarrollo en el que llevo trabajando desde 2015. Está formado por objetos escultóricos (esculturas murales, esculturas de suelo y esculturas en peana) de forma geométrica mediante los que reflexiono sobre las propiedades materiales del espejo para explorar los límites y contradicciones a las que se enfrenta el medio fotográfico como herramienta de representación de la realidad.

Son obras que apelan al campo de lo fotográfico, pero que a la vez entrecruzan problemáticas relacionadas con lo pictórico, y en definitiva con el hecho de la percepción visual en sí. No son, por tanto, ni fotografías, ni esculturas, ni pinturas sino dispositivos de visión híbridos e intermedios que distorsionan la apariencia de todas ellas.

PROGRAMA TAIDE presenta "Relatos de artistas, Iñaki Domingo"

Iñaki Domingo (Madrid, 1978)

Iñaki Domingo (Madrid, 1978) es artista visual. Desde una aproximación abstracta, su trabajo estudia el comportamiento de los mecanismos de percepción visual y centra la atención en la relación que existe entre la mirada y la representación de la realidad.

Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas en museos, centros de arte y galerías nacionales e internacionales, y su trabajo forma parte de colecciones públicas y privadas.

Es cofundador del estudio Altura Projects, en el que desarrolla sus proyectos artísticos. Además, desde esta plataforma colabora de manera independiente con instituciones y entidades públicas y privadas para las que realiza proyectos de comisariado y edición y desarrolla labores como docente.